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domingo, 15 de septiembre de 2013

Donde quiera que estés. Capítulo 8



Capítulo 8


El mesero trajo las 2 hamburguesas y las 2 coca colas y lo colocó todo enfrente de cada uno.
-          ¡Gracias! -Dijo él-
El mesero se retiró, y comenzamos a comer. Las hamburguesas estaban deliciosas. Una de las mejores que he probado en la vida, Nicholas tenía razón. Al finalizar nuestros platos, Nicholas ordenó de postre una torta de chocolate para los dos, y al instante la trajeron. Probé un pedazo y estaba divina.
-          Tienes chocolate -Me hizo señas- 
-          ¿Dónde? -Me pasé la mano por la boca-
-          -Rió- Aún tienes.
-          -Me pasé la mano otra vez- ¿Ya? 
-          Aún. Te ayudo -Se acercó y con su dedo me limpió- Listo -Sonrió-
-          Gracias -Dije apenada-
Se quedó mirándome a los ojos profundamente al igual que yo a él. Se acercó más y rozó sus labios sobre los míos. Me dio un beso rápido y se echó hacia atrás apenado. 
-          ¡Lo siento! -Exclamó alterado-
Lo miré apenada. Mi corazón latía a toda velocidad. Lo miré sonrojada y lo besé nuevamente. Fue increíble. Un beso tierno y suave que me sacudió mi cuerpo rápidamente... No pensé que podría gustarme tanto alguien en tan pocos días de haberlo conocido. 
Lo que más dolor me da es saber que en tres días tengo que regresar a mi país y dejarlo... Después que tuvimos tantas cosas lindas, pero bueno aún podemos tener días lindos como este.
-          No te disculpes -Le dije entre sonrisas-
-          Sue, me gustas -Acarició mi mejilla-
¿Qué está pasando? ¿De verdad lo dijo? ¿Esto es real? ¡Es tan lindo! ¿Por qué no hay muchachos así en California? 
-          Y tú a mí Nicholas -Le dije sonrojada-
-          ¿Te parece si caminamos? -Sonrió-
-          Sí.
Pagó la cuenta y nos retiramos del restaurante. Tomó mi mano y mi corazón acelerado no se detenía ni un segundo. Entre risas y una interesante conversación salimos del parque. Cómo era tan tarde, los autobuses ya no pasaban, así que no nos quedó de otra que caminar hasta el hotel donde me estoy hospedando. Fue una larga caminata, pero disfrute mucho junto a él. 
-          Ya casi llegamos -Sonrió-
-          Gracias -Sonreí-
Mi cuerpo cansado no aguantaba por descansar en aquella cómoda cama en la que he estado durmiendo durante todos estos días... 
Al ver la gran puerta principal del hotel, brinqué un poco de emoción pero a la vez mi corazón se entristeció por tener que soltar su mano y despedirme. 
-          Bueno Sue, me ha encantado estar contigo todo el día -Sonrió tomando mis manos fuertemente-
-          A mí también Nicholas, muchas gracias por todo -Lo abracé-
Me quedé un rato oliendo su colonia tan masculina y luego lo miré a sus perfectos ojos cafés, lo tomé de su cuello delicadamente y le di un profundo beso agradeciéndole por todo lo que hizo hoy. Fue estupendo.
-          ¿Podrías acompañarme hasta arriba? –Pregunté apenada-
Creo que es un poco abusador pedirle después que me acompañó hasta aquí y me llevó a todos los sitios, que además suba a la habitación… Pero es que no quiero dejarlo ir ni un segundo.
-          Por supuesto que sí.
Llamé al elevador, y al llegar subimos hasta el piso de la habitación. Saqué la llave de mi bolso y abrí la puerta después de colocarla.
Ahora que lo pienso, que pena que tenga que regresar hasta casa de su abuela a las 02:15 am, creo que es mejor que se quede aquí y por la mañana se vaya.
-          Nicholas, puedes quedarte sí quieres –Sonreí-
-          Me da un poco de pena…
-          No la tengas –Le tomé su mano-
-          Gracias –Sonrió-
Se acomodó en la cama que le había dado la noche anterior, y yo tomé mi piyamas para cambiarme en el baño y acostarme a dormir. Entré al baño, cepillé mis dientes y peiné mi cabello, y luego me acosté en la otra cama.
-          ¿Sue?
-          Dime.
-          ¿Tienes que regresar? –Preguntó-
-          Sí Nicholas –Respondí con un nudo en la garganta-
Es algo difícil regresar a casa cuando estás enamorado, no quieres dejar a esa persona por nada del mundo, pero a la vez, extraño mi hogar y mi familia.
-          ¿No puedes quedarte otra semana? –Preguntó preocupado-
Noté su tristeza en sus pequeños ojos y me moví hasta su cama, sentándome junto a él.
-          Me encantaría pasar mucho más tiempo contigo. Venir a París, a una de las ciudades más bellas del mundo ha sido un sueño para mí, pero más conocerte –Sonreí-
-          No quiero que te vayas –Me miró-
Si sigue me va a hacer llorar… Tiene que entender que es muy duro dejarlo y también estar lejos de mi familia, es más, el debería de saberlo perfectamente.
Tomé sus manos y lo abracé.
-          Tengo otra pregunta Sue –Agregó apenado-
-          Cuantas quieras preguntarme Nicholas –Reí-
-          ¿Estamos saliendo? –Preguntó entre sonrisas-
-          Pues eso parece –Le dije sonrojada-
-          ¿Lo puedo hacer formal? –Acotó-
-          ¿Cómo es eso?
-          ¿Quieres ser mi novia? –Respondió a mi pregunta-
Quedé sin palabras. Nadie antes me había pedido ser su novia. Sí me habían gustado varios chicos en la escuela pero nunca llegué a ser sus novias. Sí había tenido mi primer beso pero fue cuando estaba un poco pequeña y no sabía lo que significaba. El beso que Nicholas me dio hoy fue mágico, nunca antes había sentido que algo fuese tan real como eso.
-          Sí –Sonreí-
-          Pero no te vayas –Rio-
-          Ya…
Me abrazó metiéndome entre sus fuertes brazos y me quedé mirándolo a los ojos durante un largo tiempo hasta quedarme dormida.

5 de diciembre de 2011. 6:05 am


Desperté entre las sábanas desarregladas y miré a hora de mi reloj de muñeca. Miré hacia mi lado izquierdo y ahí se encontraba él, durmiendo profundamente. Lo abracé y él tomó mi mano llevándola hasta su boca y la besó suavemente… Me estaba matando de ternura, es muy lindo conmigo. No pude evitar sonreír. Él se volteó dándome la cara y nos quedamos unos minutos en silencio observándonos fijamente.
-          Buenos días –Acarició mi cabello-
-          Hola –Respondí sonrojada-
-          ¿Vamos a comer? –Preguntó-
-          Muero de hambre –Dije-
No dejábamos de sonreír. Todo era como un cuento de princesas pero el problema es que el encanto se terminará pronto.

-          Oye Sue, tengo que regresar a casa porque no me he bañado –Dijo apenado-
-          ¡Verdad! Ni lo noté Nicholas –Reí-
-          ¿Quieres venir conmigo? –Preguntó-
-          ¡Seguro!
Fuimos a desayunar y luego nos fuimos en el autobús hasta la casa de su abuela. Su abuela no estaba. Nicholas subió a su habitación para bañarse mientras yo lo esperaba en la sala viendo la televisión. Al cabo de un rato, ya listo, bajó.
-          ¡Hola! –Se sentó a mi lado-
-          Hola –Sonreí-
-          ¿Qué quieres hacer? –Preguntó-
-          Debería de comprarle algún recuerdo a mi padre y a mi hermana.
-          Te llevaré al mejor sitio donde puedes conseguirlos –Sonrió-
-          Gracias –Lo miré-
-          Por nada.

Besó mi mejilla y luego tomó mi mano. Salimos de la casa y fuimos hasta el sitio que dijo. Todo era hermoso, antiguo y lleno de mucha historia. Nicholas me contó un poco sobre el lugar y fuimos viendo los pequeños puestos de venta donde tenían recuerdos de la Ciudad. Compré un par de cosas para ambos, y algo lindo para mí y nos sentamos en uno de los bancos cerca de una gran fuente que rodeaba al sitio. 

Hola! Lamento subirlo tan tarde, he estado corta de inspiración... Espero les guste y comenten :D saludos -Liz

viernes, 23 de agosto de 2013

Donde quiera que estés. Capítulo 6



Capítulo 6
-        

      ¿No me crees? –Preguntó nervioso-
-         La verdad, no –Lo miré enojada-
-         ¿Quieres saber sobre mí? ¿Por qué? –Preguntó serio-
-         Porque no te conozco, tu sabes sobre mí pero yo no de ti… -Respondí alterada-
-         No creo que te interese mi vida…
-         Te estoy preguntando por ella, algo de interés tengo ¿No?

Nicholas me está haciendo enfadarme… ¿Cuál es el misterio de su vida? ¿Es un asesino? ¿De qué tiene miedo?
-         No te seguiré insistiendo pero por favor déjame en paz –Concluí retirándome del sitio rápidamente-
Salí del sitio y caminé deprisa hasta alejarme completamente. Me senté en el borde de la calle junto a un auto estacionado y me quedé un rato mirando los alrededores.
-         ¿Puedo sentarme?
Lo miré suspirando y asentí con la cabeza. Se sentó junto a mí. No dejaba de mirarme. Su rostro lucía triste y lleno de preocupación. Sus pequeños ojos marrones se notaban cansados.
-         Escucha… Sue
Lo miré algo enojada sin soltar una sola palabra.
-         Sé que estás molesta pero la verdad es que no me gusta hablar sobre mi vida. Sí estás dispuesta a darme otra oportunidad te prometo contarte sobre ella.
-         ¿Por qué lo harías conmigo? –Pregunté dudosa-
-         Porque eres la única que se ha preocupado por saber de mí  -Sonrió-
No respondí y me quedé observando la calle.
-         No tengo un trabajo, no tengo un hogar… No quiero hacerte parecer que doy lástima –Bajó su cabeza-
-         El dinero no hace la felicidad ¿Por qué no buscas un empleo? –Pregunté apenada-
-         Lo he intentado pero no encuentro algo que me guste. Verte buscando una beca para algo que quieres me ha inspirado. No te estoy acosando solo te he considerado una inspiración desde el momento que te conocí.
Podrá ser todo lo que sea pero se nota que tiene un gran corazón. Esas palabras me llenaron el corazón de felicidad. Nicholas se ve un gran hombre que puede hacer lo que sea pero como él mismo lo admite no sabe aún que hacer con su vida.
-         Me siento halagada Nicholas pero yo creo que sí puedes encontrar algo para ti –Sonreí-
-         Gracias, eso espero –Sonrió- ¿Te puedo invitar un helado?
-         ¿Te parece si lo invito yo? –Agregué sonriendo-
-         No quiero abusar. Déjame por favor –Insistió-
-         Pero… -Repliqué-
-         ¿De dónde saqué el dinero? –Acotó-
-         Eh… Bueno –Reí apenada-
-         No te preocupes, tengo para comer y dormir, y también para invitarle un helado a una chica linda –Rio-
Lo miré sonrojada. Caminamos hasta la heladería de la calle próxima, y él pidió los helados. Los comimos riéndonos un poco y contando más sobre nuestras vidas. El helado era de chocolate con vainilla y estaba delicioso. Lo terminamos y salimos del sitio hablando sobre su vida. Me contó sobre su vida aquí en París. Su familia se mudó a los Estados Unidos pero él no quiso irse y abandonar a su abuela que aún vive. Pero en estos momentos están peleados por alguna razón que no sé y él ha estado durmiendo en moteles baratos y comiendo en la calle. Ellos se mudaron a Francia cuando él tan solo tenía 5 años de edad. Nació en los Estados Unidos, en Dallas, Texas, y tiene 3 hermanos.
Yo también le conté sobre mi madre y su muerte, sobre mi hermanita y mi papá ¡Ah! Y también de mi perro Max, que por cierto, él también tiene un perro llamado Elvis.
Estábamos cerca del hotel en donde me estoy hospedando y lo invité a subir.
-         ¡Qué bonita vista la que tienes desde aquí! –Dijo asomado en el balcón-
-         Gracias ¡Sí que lo es! –Reí-
Guardé mi bolso en el armario de la habitación, y lavé mis manos en el baño. Me senté junto a él en la cama y encendí la televisión.
-         No sé porque veo la televisión aquí si no entiendo este idioma –Reí-
-         Te puedo enseñar –Sonrió-
-         ¿De verdad? Es muy bonito el francés pero algo difícil de entender.
-         Una vez que sabes defenderte el resto es fácil –Sonrió-
-         Me imagino. Tú sabes hablar el inglés perfectamente –Lo miré-
-         Claro, con solo 5 años sabía algo de ese idioma y moviéndome por la ciudad aprendí mejor.
-         ¿Tú solo? –Pregunté sorprendida-
-         Sí, y mi abuela también me enseñó, además del francés y español –Rio-
-         ¿Sabes qué se te da bien? –Le dije sonriendo-
-         ¿Qué cosa? –Preguntó dudoso-
-         El turismo. Con 3 lenguas puedes hacerlo perfectamente. El otro día me mostraste la ciudad y sabes mucho –Reí-
-         Gracias, no lo había pensado –Agregó sonrojado-
Conversamos un poco más durante varias horas. Mi estómago comenzó a rugir de hambre y le sugerí ordenar algo a la habitación para los dos. Aceptó después de tanto rogarle, y pedimos una pizza grande margarita con dos coca colas. Cenamos entre risas y al finalizar dejé la caja vacía en la puerta.
-         Eres muy amable Sue –Sonrió- Ya debo irme, es tarde –Acotó triste-
-         ¿Por qué no te quedas? –Pregunté sonrojada-
¿Sue qué demonios te pasa? ¿Cómo vas a invitar a un extraño a dormir en la misma habitación que tú? ¿Estás loca? Pero… Es que es tan lindo y además no tiene donde dormir, sobra una cama así que ¿por qué no usarla?
-         ¿Qué? ¡No, no! –Respondió alterado- Susane no puedo.
-         ¿Por qué no? Sobra una cama, no dormirás conmigo –Reí-
-         No podría –Me miró apenado-
-         ¿Vas a salir a las 2 de la mañana a buscar un motel barato con la cama rota? Mientras que aquí tienes una muy cómoda para ti solo y gratis –Sonreí-
-         Solo con una condición.
Creo que debí permanecer callada… Ahora tengo que aceptar su condición y si es mala estoy fregada.

-         No te preocupes, no es nada malo –Rio-
Suspiré aliviada tras escuchar esas palabras pero igual estaba algo nerviosa.
-         ¿Me dejas llevarte a comer mañana? –Preguntó entre sonrisas-
-         Está bien.
-         ¡Vaya! Fue más fácil de lo que creía –Rio-
-         Mejor duerme antes de que cambie de opinión.
Dejó sus zapatos de un lado de la cama y se acostó arropándose casi hasta su cabeza, se parece algo a mí en la forma cómo duerme. Me acosté en la otra cama y le di la espalda para no incomodar todo.
-         Oye Sue –Dijo-
-         Dime –Respondí casi dormida-
-         Muchas gracias.
-         No te preocupes. Buenas noches –Sonreí-
-         Buenas noches.

4 de diciembre de 2011. 6:05 am

La claridad de la luz invadió la habitación a tempranas horas de la mañana y entre abrí mis ojos logrando solo ver la pared que daba hacia el baño. Me levanté y fui hasta él. Abrí el lavabo y lavé mi rostro. Hice mis necesidades y luego abrí la regadera para darme un baño. Después de estar limpia, me sequé y salí con la toalla cubriendo mi desnudez.
-         ¡Vaya! –Exclamó sorprendido-
-         ¡Ah! –Grité y salí corriendo-
¡Qué pena! No recordaba que Nicholas estaba aquí… Así será lo dormida que estoy. Me encerré en el baño nuevamente y esperé a que se me pasara la pena.
-         Sue no pasa nada, he visto a mi abuelita en toalla más de una vez –Rió-
-         No entiendes ¿Puedes salir de la habitación hasta que te diga?
-         Está bien –Rio-
Se escuchó la puerta cerrándose. Entre abrí la del baño y vi que no estaba. Salí rápidamente y tomé mi ropa. Me vestí  y le avisé que podía entrar.
-         ¿Vamos a comer?
-         Aquí hay bufete, vamos –Respondí seria-
Debo ser lo más seria posible ante una situación así para que se dé cuenta que no es gracioso. Bajamos al lobby y entramos al bufete. Pagué su parte y nos sentamos a comer.
-         Te agradezco todo lo que has hecho por mí –Sonrió-
-         No es nada Nicholas, disfruta –Sonreí-
-         Sí es mucho –Me tomó la mano-
Sentí una fuerte corriente en mis venas y la quité nerviosa. Comí rápidamente de mi plato y revisé mi celular por si mi padre llamó.
-         Ahora iremos a dos sitios ¿Te parece? –Agregó rompiendo el silencio-
-         ¿A dónde? –Pregunté intrigada-
-         Es sorpresa –Sonrió-
Subimos a la habitación nuevamente para cepillarme y salimos al primer lugar que no tenía idea de dónde era. Tomamos el bus y llegamos a una zona de residencias. Había casas hermosas y otras más pequeñas.
-         ¿A dónde vamos? –Pregunté desesperada-
-         Aquí es –Sonrió-
Caminamos hasta una gran casa amarilla con el tejado marrón y las ventanas algo coloniales. Es hermosa y grande. Con un gran jardín de rosas. Nicholas se acercó a la puerta, sacó una llave y la abrió ¿Es su casa? ¡No entiendo nada! ¿No está peleado con su abuela?
-         Nicholas no entiendo… ¿Es tú casa? –Pregunté sorprendida-
-         Anoche mientras dormías llamé a mi abuela y me disculpé con ella. Me hiciste darme cuenta de que tengo algo valioso y es ella –Sonrió-
No sabía que de verdad lo inspiraba tanto como para disculparse con su abuela y regresar a su casa ¡Y más traerme!
-         Pasa por favor –Sonrió-
-         Nicolas êtes-vous? –Dijo la señora-
-         Oui grand-mère  -Respondió él-
La abuela de Nicholas se acercó a nosotros. Una señora mayor, cabello blanco largo, ojos marrones, como los de él, algo delgada y elegante.
-         Abuela, ella es Susane –Sonrió-
-         Encantada señorita –Estrechó mi mano-
-         Igualmente –Sonreí-
Ya veo de dónde sacó el acento Nicholas.
-         Pasa, estás en tú casa –Sonrió-
-         Gracias –Caminé apenada hasta la sala-
Nicholas fue a la cocina junto a su abuela y le dio un abrazo. Regresó él y nos sentamos en el sofá de la sala. Es muy amplia; la decoración y los muebles son antiguos pero muy bonitos.
-         ¿Se van a quedar a almorzar? –Preguntó la señora-
-         Eh… -Miré a Nicholas-
-         Sí está bien –Sonrió-
La señora sonrió y se retiró.
Después de un rato conversando y rompiendo esa incomodidad que se había creado desde la mañana, la abuela de Nicholas sirvió la comida en el comedor y nos sentamos todos.
-         Buen provecho –Dije-
-         Gracias –Respondieron ambos-

La lasaña que preparó la señora estaba exquisita. Terminamos de comer y nos sirvió helado de postre. Conversamos un poco durante la comida. Me presenté mejor y le conté sobre mi familia, y por supuesto se aclaró que solo era una amiga de Nicholas.  

Hola!! Espero les guste el cap. No se olviden de comentar y quiero agradecerles por estar pendiente y comentar y leer :'DD jajajajaja son las mejores <3 -liz="" ...="" con="" de="" dej="" escribir="" eso="" estaba="" fin="" lindo="" nbsp="" pasen="" pero="" por="" que="" regres="" semana="" span="" tiempo="" todo.="" un="" vacaciones="" xoxo="" ya="">

martes, 30 de julio de 2013

Capítulo 5. Donde quiera que estés



Capítulo 5
3 de diciembre de 2011. 1: 45 am

Estaba sentada en un banco esperando que pasara alguien para preguntarle cómo podía hacer. Llevaba horas ahí. Mi celular no tiene batería, no tengo como comunicarme, no hay teléfonos en la calle. Vi pasar a varios mendigos que me miraban raro y me asusté un poco… Estaba nerviosa, mis manos sudaban.
Mis ojos se cerraban lentamente, me iba de lado de sueño… Habían pasado unos 30 minutos y nada que pasaba alguien. Decidí caminar un poco más y encontré un pequeño motel. Lucía algo aterrador. El letrero y el resto de las luces apagadas. Soné el timbre y escuché unos pasos acercarse a la puerta. Mi corazón exaltado estaba, no sabía si era preferible dormir en la calle junto a los mendigos o en este motel abandonado. Se abrió la puerta y la sombra de un alto hombre se veía.
-          Que voulez-vous madame? –Preguntó-
-          Disculpe ¿Tiene disponibilidad? –Pregunté en mi idioma-
-          Hablo poco americano –Respondió-
Encendió las luces de la entrada y pude observarlo mejor. Un hombre barbudo, alto y gordo. Llevaba una bata de cuadros y un pijama para dormir. No se ve aterrador… Pude ver una pequeña parte del interior del lugar desde la entrada y no aparentaba algo malo. Al fondo lograba verse un comedor vacío.
-          Te llamaré a Franca –Se retiró-
Dejó la puerta abierta y esperé ahí mismo hasta que regresara con la tal Franca.
-          Est-elle américaine? –Dijo ella-
-          Il semble que vous n'avez pas à rester –Respondió él-
-          ¿Disculpen? –Pregunté intrigada-
No entiendo mucho el francés, es difícil, pero supongo que hablan de mí.
-          Hola ¿Qué deseas? –Preguntó la mujer sonriente-
-          ¿Tienen disponibilidad aún? –Respondí un tanto amargada-
-          Me parece que sí. Pasa y anotaré tus datos –Se apartó-
Solo quería dormir, no me importa si duermo en un cartón pero estoy cansada. No volveré a regresar tan tarde, al menos con luz porque de noche es horrible.
Caminé junto a ellos hasta la pequeña recepción en donde solo había un mesón alto, un sofá viejo y otras cosas pequeñas.

-          ¿Cómo es tú nombre? –Preguntó ella abriendo el libro-
-          Susane McGuire.
-          Bueno Susane, tenemos una habitación en el segundo piso. La noche cuesta 55$
-          Está bien –Saqué mi monedero y tomé los billetes- Tenga –Se los entregué-
-          Gracias, toma la llave –La agarré-
Asentí con la cabeza y subí las escaleras al final del pasillo junto al comedor. De camino a ella, habían dos mujeres borrachas tiradas en el suelo y en otro lado una pareja besuqueándose. Caminé más rápido y llegué hasta la habitación. Introduje la llave en la manilla y empujé la puerta. Encendí la luz y detallé todo. Una cama vieja, el piso de alfombra, un televisor como de la época de mi abuela, unas feas cortinas y un pequeño baño que ni me imagino cómo estará. Cerré la puerta y dejé mi bolso sobre la silla junto al televisor. Me recosté en la cama escuchando unos ruidos que creía haberla roto y me quedé quieta mirando al techo.
Abrí mis ojos y sentía un gran dolor en mi espalda. Esta cama es horrible. Mire a la ventana cerrada y la luz del sol penetraba la habitación. El reloj marcaba las 9:40 am. Reaccioné y recordé que hoy es el evento de surf. Tomé mi bolso y salí corriendo por la puerta. Bajé las escaleras apresuradamente y me detuvo aquél hombre.
-          ¿A dónde va tan deprisa? –Preguntó serio-
-          Ya me voy –Respondí alejándome-
-          ¿No va a desayunar? –Pregunto nuevamente serio-
-          No, gracias.
Salí a la calle y me retiré lo más lejos posible del sitio por si acaso. Respiraba agitadamente y mis manos temblaban, tenía el corazón en la boca de tanto correr. Moría de hambre. Estaba desaliñada y con la ropa sudada. Esperé a que pasara un taxi y el primero lo tomé. Le di la dirección del hotel y me dejó en la entrada. Subí a mi habitación y me di un baño. Me arreglé para el evento mientras esperaba la comida que había ordenado a la habitación, y sonó la puerta una vez ya lista.
-          Servicio a la habitación –Entró con el carrito de comida-
-          Gracias ¿Cuánto es? –Pregunté revisando el plato-
-          Fue añadido a su tarjeta –Sonrió- Ahí está el recibo.
-          Gracias.
-          Que tenga buen provecho –Se retiró-
Tomé el plato con la comida y me senté en la cama a desayunar. Estaba exquisito. Me cepillé los dientes al finalizar y retoqué un poco el maquillaje. Salí nuevamente a la calle y tomé otro taxi hasta el evento. Durante el viaje, me recosté un poco del asiento para calmar el dolor de mi espalda. Saqué mi teléfono celular y llamé a mi padre.

-          Hola Sue –Dijo él-
-          Pa ¿Cómo estás? –Pregunté sonriente-
-          Todo bien ¿Y tú? ¿Cómo la estás pasando?
-          Bien, algo agotador todo pero bien ¿Cómo está Lucie?
-          Bien, ahorita está haciendo sus deberes
-          Salúdamela. Ahora estoy llegando al sitio del evento
-          Recuerda tomar fotos –Rio-
-          ¡Claro! –Reí- Bueno, te llamo luego
-          Cuídate
-          Tú también.
El taxi se detuvo en la entrada de un alto edificio moderno de color gris con negro que tenía una gran puerta de cristal y ventanales amplios en el piso principal. Coloqué mi bolso en mi antebrazo y pagué el viaje agradeciendo. Entré al edificio un poco nerviosa, algunas mariposas en mi estómago…  Seguí los carteles hasta entrar a un gran salón donde estaban reunidas muchas personas, supongo que surfistas de todo el mundo.
-          Disculpe… Eh ¿Este es el evento de surfistas?
Lo miré extrañada.
-          ¡Hablas francés! –Exclamó apenado retirándose-
-          ¡No! –Respondí-
-          Gracias al cielo… Pensé que era el único que no habla francés –Rio-
-          Eso creía yo también –Reí- Sí, es este –Sonreí-
-          Gracias –Sonrió-
Nos quedamos mirándonos incómodamente y me di media vuelta observando el resto del evento.
-          ¡Surfistas! Bienvenidos –Dijo el animador- ¿Creyeron que solo hablo francés?
Reí recordando el comentario del chico y vi que él también lo hacía.
-          Este es un evento internacional en donde nos reunimos los mejores surfistas del mundo ¿Es un privilegio no? –Rio- Esto consiste en mostrarles competencias y trabajos que pueden beneficiarlos en un futuro y además programas al que se pueden unir para ser mejores en lo que hacen. Además es una fiesta para celebrar y para divertirse –Rio- Ahora todos los que quieran unirse a lo que les comenté, presten atención a la presentación que pondremos a continuación.

Bajó del escenario y reprodujeron el video de la campaña de cada programa y otros. Estos programas consisten en becas universitarias cerca de la playa dependiendo de cada país y persona, planes para mejorar el entrenamiento y otros más. Finalizó el video e hice la fila para anotarme en alguno de esos programas. Estas personas tienen datos de cada uno de los invitados y su registro en el surf por supuesto.
-          ¿Te  apuntas a qué? –Preguntó-
-          No lo sé, lo que me den –Sonreí-
Era el mismo chico con el que había hablado. Es alto, rubio y de ojos claros.
Firmé la lista y fui por una bebida. Pedí una coca cola y me senté en un lado del salón a ver cómo bailaban.
-          ¿Puedo sentarme? –Preguntó-
No tenía a nadie con quién hablar así que acepté. El chico sin nombre se sentó al lado mío y un silencio incómodo me desesperaba.
-          ¿De dónde eres?
-          Soy de California –Respondí tomando coca cola-
-          Yo soy de Australia –Sonrió-
-          Bellas playas que tienen allá –Sonreí-
-          Hermosas… ¿Alguna vez has ido? –Preguntó dudoso-
-          Nunca, pero me gustaría –Sonreí-
-          Cuando quieras –Se alegró- Yo conozco California ¿En qué playa practicas?
-          ¿Sue?
Lo miré y era Nicholas ¿Qué hace aquí? ¿Cómo me encontró?
-          ¡Nicholas! ¿Qué haces aquí? –Me levanté asombrada-
Lo lleve a un lado tomándolo del brazo.
-          Yo trabajo en este edificio –Respondió mirando a otro lado-
-          Nicholas esto es un evento para surfistas…
-          ¿Me estás echando? –Preguntó molesto- ¿Es por ese chico? –Lo miró-
-          No, no lo conozco.
-          Anoche te perdiste –Agregó-
-          ¿Qué? ¿Cómo sabes eso? –Le dije confundida-
-          Lo supuse
-          Eres muy raro, no me cuentas nada sobre ti ¿En qué trabajas? –Pregunté dudosa-
-          Eh… Trabajo como asistente de una de las empresas de aquí –Sonrió-

Se nota que está mintiendo pero lo que me acabo de dar cuenta es que Nicholas es muy extraño ¿Por qué me está persiguiendo? ¿Cómo me encontró? ¿De verdad trabaja aquí? No creo que haya supuesto que me perdí anoche…

Hola disculpen la tardanza! Espero les guste y espero publicar esta semana otra vez porque la prox. semana estaré de vacaciones y no podré escribir. No se olviden de comentar y gracias por todo! -Liz